Introducción corta
Una Lesvianas es una mujer que siente atracción romántica, emocional y/o sexual hacia otras mujeres. El término proviene de la isla griega de Lesbos, hogar de la poetisa Safo (siglo VII-VI a.C.), cuya obra celebraba el amor entre mujeres y dio origen a palabras como “Lesvianas” y “sáfico”. Hoy, ser lesbiana es una identidad diversa dentro del espectro LGBTQ+, marcada por una rica historia de resistencia, visibilidad y lucha por derechos en todo el mundo.
Orígenes históricos
Las relaciones entre mujeres han existido desde la antigüedad en diversas culturas, aunque a menudo fueron invisibilizadas o malinterpretadas por sociedades patriarcales. En la antigua Mesopotamia, el Código de Hammurabi (c. 1750 a.C.) mencionaba roles de género no convencionales para algunas mujeres. En Grecia, Safo de Mitilene escribió poemas intensos sobre el deseo femenino, convirtiéndose en el símbolo fundacional del lesbianismo.
En Roma, textos y arte aludían a vínculos entre mujeres, aunque con frecuencia se ridiculizaban. En China antigua, se documentaron relaciones “dui shi” (comer en pareja) entre mujeres de la corte, y en culturas indígenas americanas, roles como los “Two-Spirit” abarcaban identidades que incluían atracción del mismo sexo.
Durante la Edad Media y el Renacimiento europeo, el lesbianismo fue condenado por la Iglesia y oculto, aunque hubo casos famosos como el de la monja italiana Benedetta Carlini (siglo XVII), castigada por sus relaciones con otras mujeres. En el siglo XIX surgieron las “amistades románticas” y los “Boston marriages” en Estados Unidos y Europa, donde mujeres vivían juntas de forma independiente, a veces en parejas románticas.
El siglo XX marcó un cambio: subculturas lésbicas florecieron en París (salones de Natalie Barney), Berlín (clubes de los años 20) y Harlem (cantantes de blues como Ma Rainey y Bessie Smith). Sin embargo, la persecución nazi marcó a Lesvianas con triángulos negros en campos de concentración.
Cultura y símbolos lésbicos
La cultura Lesvianas ha creado espacios propios de expresión y resistencia. Símbolos clave incluyen:
- El labrys (hacha de doble filo), ligado a las amazonas y al poder femenino.
- El triángulo negro, reclamado del uso nazi como emblema de orgullo.
- Banderas del orgullo lésbico, como la versión en tonos naranja-rosa o la “lipstick lesbian” (más femenina).
La literatura ha sido fundamental: desde The Well of Loneliness (1928) de Radclyffe Hall (prohibida por “obscenidad”) hasta obras de Audre Lorde, Adrienne Rich y Alison Bechdel (Fun Home). En cine y TV, hitos incluyen la salida del armario de Ellen DeGeneres en 1997 y series modernas con representación diversa.
Dinámicas como “butch-femme” (roles de masculinidad/feminidad) marcaron muchas comunidades del siglo XX, aunque hoy las identidades son más fluidas y diversas.
Lucha por derechos y visibilidad
Las lesbianas han sido protagonistas del movimiento LGBTQ+. En 1955 se fundó Daughters of Bilitis, la primera organización lésbica en EE.UU. Las revueltas de Stonewall (1969) contaron con figuras como Stormé DeLarverie. El feminismo lésbico de los 70-80 cuestionó el patriarcado y la heterosexualidad obligatoria (concepto de Adrienne Rich).
Logros clave incluyen:
- Desclasificación de la homosexualidad como enfermedad mental por la APA (1973).
- Legalización del matrimonio igualitario en muchos países (EE.UU. en 2015 con Obergefell v. Hodges).
- Avances en adopción, derechos laborales y protección antidiscriminación.
Sin embargo, en más de 60 países la homosexualidad sigue penalizada, y en regiones de África, Oriente Medio y partes de Asia, las lesbianas enfrentan violencia extrema, “violaciones correctivas” y persecución legal.
Realidad actual
Hoy las lesbianas son diversas: hay identidades butch, femme, futch, no binarias, queer, etc. La visibilidad ha crecido gracias a redes sociales, activismo y figuras públicas. Desafíos persisten: brechas en salud (menos chequeos ginecológicos), estereotipos, invisibilización dentro del propio movimiento LGBTQ+ y discriminación interseccional (racismo, clasismo).
Ser Lesvianas no es una “fase” ni una elección, sino una orientación natural que enriquece la diversidad humana. Su historia es de creatividad, valentía y lucha constante por vivir con autenticidad.


